El origen de las Técnicas de Neuroimagen

neuroimagen

Introducción

La Neurociencia, es considerada una disciplina con un desarrollo histórico paralelo a los descubrimientos científicos, sin embargo, no son muchos los reportes académicos que destacan el origen de ésta ligado a las modernas técnicas neuroimagen o visualización cerebral.

Desde las etapas más tempranas de la civilización, el hombre siempre ha mostrado un marcado interés por el descubrimiento de los centros materiales que dan respuesta al origen de las conductas y rasgos psíquicos. Así mismo, desde que el cerebro es señalado como la sede de las facultades mentales, nuestra búsqueda incesante de lo material y empírico nos ha llevado al desarrollo de numerosos procedimientos de estudio de la arquitectura cerebral, a nivel estructural y funcional. Concretamente, las nuevas técnicas de imagen cerebral suponen una revolución en el campo de la Neurociencia, permitiendo estudiar in vivo los procesos cognitivos y, por tanto, abriendo una ventana potencialmente ilimitada al estudio de la complejidad cerebral. 

Antecedentes Históricos

La historia de la Neuropsicología ha estado estrechamente ligada, desde sus inicios, a los avances y descubrimientos científicos. Éstos, han permitido alcanzar una mejor aproximación al estudio del cerebro, a través del desarrollo de nuevos métodos, procedimientos, pruebas, técnicas, etc. [2] Específicamente, el gran auge de las disciplinas neurocientíficas se encuentra asociado al desarrollo y perfeccionamiento de las técnicas de neuroimagen [5].

Neuropsicología y Neurociencia

En el campo de la Neuropsicología y la Neurociencia es fundamentalmente el estudio de la actividad biológica subyacente el funcionamiento del cerebro, además del estudio de los procesos psíquicos complejos asociados a éste [9]. Ambas disciplinas encuentran su origen en los trabajos de las ciencias médicas de los siglos XIX y XX [9], sin embargo, desde los estadios más primitivos de la humanidad, el hombre siempre se ha preguntado acerca del eje corporal que controlaba las actividades mentales [3]. Así, en todas las épocas podemos encontrar representantes y precursores de este interés innato por conocer y encontrar el sustrato biológico de las conductas propias y ajenas. Hipócrates, Galeno, Platón, Vesalio o Descartes, son algunos de éstos [2].

En este marco, las ilustraciones e imágenes anatómicas toman un papel central en la expansión y difusión de las investigaciones científicas. Los grabados, o modelados en cera de figuras claves como Vesalio, Leonardo, Estienne, entre otros, fueron empleados para ilustrar y educar a los futuros profesionales de la ciencia médica [1]. Sin embargo, a pesar de que los avances en las investigaciones relacionadas con la anatomía general estaban condicionados a los métodos existentes en la época, supusieron un gran paso en el estudio del Sistema Nervioso Central [2].

Desde los comienzos, el cerebro ha sido estudiado desde aproximaciones macroscópicas y microscópicas, destacando las contribuciones de Santiago Ramón y Cajal o Camilo Golgi, a los métodos de visualización de la estructural neural (Sierra-Fitzgeral y Munévar, 2007). A pesar de esto, todas las técnicas pioneras, solo permitían un análisis post mortem de las muestras encefálicas [8]. De esta forma, hasta las primeras décadas del siglo XIX, el cerebro era un órgano de difícil acceso, “opaco”, al que se le asociaban respuestas, conductas y/o actividades a través de la comparación clínica o la correlación con los daños cerebrales de origen traumático [2].

Técnicas in vivo

Sin embargo, la posibilidad de estudiar la estructura y función cerebral in vivo, es hoy una realidad. Así, el desarrollo de las técnicas de neuroimagen en el campo de la Neurociencia, han contribuido de forma determinante en la introducción de estas disciplinas en el ámbito experimental y médico [8].

Neuroimagen

Además, algunas de las técnicas de neuroimagen, como la tomografía por emisión de positrones (PET), tomografía axial computerizada (TAC) y la resonancia magnética (RM) aportan información de gran relevancia para el diagnóstico y el diseño de las intervenciones neuropsicológicas [4]. Estas técnicas, nos otorgan la posibilidad de alcanzar un mayor entendimiento de la organización cerebral, a través del estudio y cuantificación de las variables biológicas. Por otro lado, también nos acerca hacia el planteamiento de nuevas hipótesis contrastables, que nos permitirán examinar el papel de los procesos cerebrales en la conducta y la cognición [8].

Conclusiones

No cabe duda de que, la neuroimagen es un campo en pleno desarrollo y con posibilidades aún desconocidas [6]. Sin embargo, la eclosión de la neurociencia está conectada a lo largo de su evolución histórica con el amplio y creciente uso de éstas, y en particular con la obtención de imágenes a través de la resonancia magnética funcional [5]. 

Referencias bibliográficas

  1. Ione, A. (2008). Introduction: Visual Images and Visualization in Neurosciences. Journal of the History of the Neurosciences, 17, 257-259.
  2. León-Carrión, J. (1995), Manual de Neuropsicología Humana. Madrid. Siglo XXI.
  3. Maestú, F., Quesney-Molina, F., Ortiz-Alonso, T., Campo, P., Fernández-Lucas, A., & Amo, C. (2003). Cognición y redes neurales: una nueva perspectiva desde la neuroimagen funcional. Rev Neurol, 37(10), 962-966.
  4. Martí-Climent, J., Prieto, E., López Lafuente, J., & Arbizu, J. (2010). Neuroimagen: Fundamentos técnicas y prácticos. Rev Esp Med Nucl., 29(4), 189-210.
  5. Martínez Sánchez, A. (2013). Neuroimágenes y neurodisciplinas: sobre ciertas limitaciones de la utilización de la imagen por resonancia magnética funcional (irmf). Rev Inter Fil. (59), 115- 123.
  6. Ríos-Lago, M. (2008). Neuropsicología y resonancia magnética funcional: conceptos generales. Radiología (50), 351-365.
  7. Ríos-Lago, M., Paúl-Lapedriza, N., Muñoz-Céspedes, J., Mestú, F., Álvarez-Linera, J., & Ortiz, T. (2004). Aplicación de la neuroimagen funcional al estudio de la rehabilitación neuropsicológica. Rev Neurol, 38(4), 366-373.
  8. Rodríguez-Sánchez, J., Tordesillas-Gutiérrez, D., & Crespo-Facorro, B. (2008). Neuroimagen en Psiquiatría. En F. Maestú Unturbe, M. Ríos Lago, & R. Cabestrero Alonso, Neuroimagen: técnicas y procesos cognitivos (págs. 521-535). Barcelona (España): Elsevier Spain.
  9. Rufo-Campos, M. (2006). La neuropsicología: historía, conceptos básicos y aplicaciones. Rev Neurol, 43(1), 57-58.

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