Percepción de la Acción en Bebés

Introducción

Percepción del movimiento biológico en bebés

La percepción visual del movimiento es una fuente crucial de información sensorial, ya que a través de su observación pueden predecirse las acciones de otros individuos; lo cual resulta fundamental para el desarrollo de la teoría de la mente [3]. La percepción de la acción no es inherente a los adultos, ya que parece ser que los bebés en torno a los 3 meses de edad son capaces de discriminar entre puntos en movimiento que representan a una persona andando (movimiento biológico) y los mismos puntos que se mueven al azar (movimiento no biológico) [4]. A raíz de estos resultados se desprende la idea de que, la teoría de la mente es un proceso superior que se desarrolla a lo largo de la vida, en concreto, desde los primeros meses cuando el bebé es capaz de discriminar el movimiento biológico del no biológico. 

Importancia de la percepción de la acción

Numerosos autores han subrayado la importancia del proceso de percepción de la acción del movimiento biológico, el cual se encuentra en la base de la teoría de la mente, siendo fundamental para el desarrollo de este proceso cognitivo superior.

Patologías subyacentes

En consecuencia, un déficit en este proceso básico podría conducir a un déficit superior en la teoría de la mente, dando dar lugar a la aparición de numerosas patologías relacionadas como: el autismo, el asperger o la esquizofrenia [2]. Patologías asociadas con fuertes déficits emocionales y sociales, los cuales podrían explicarse a través de un desarrollo incorrecto o deficitario de la teoría de la mente. A raíz de estas afirmaciones y los resultados mencionados previamente se proponen los estudios de neuroimagen en bebés como medio de prevención y detección de las patologías asociadas, lo cual permitirá un diagnóstico y tratamiento precoz de dichos trastornos mejorando la calidad de vida de estos pacientes.

Anatomía

Son muchos los autores que han tratado de esclarecer las bases neuronales subyacentes de este proceso. Los estudios realizados en animales, en concreto, en monos han revelado que existen diferentes células en el área superior temporal polisensorial que responden de forma específica a este proceso de percepción. Asimismo, diferentes estudios de neuroimagen realizados en humanos adultos han revelado la importancia del surco temporal superior en la percepción del movimiento biológico, en concreto, de la región derecha, estructura análoga al surco temporal polisensorial de los monos [1]. A raíz de estos resultados y las afirmaciones previas surgen numerosas cuestiones acerca de la anatomía cerebral de los bebés relacionada con su capacidad de diferenciar los movimientos biológicos de los no biológicos, surgiendo numerosos estudios al respecto. Las investigaciones más recientes apuntan que la percepción de los movimientos biológicos se produce como consecuencia de una activación del surco temporal posterior derecho, activación análoga a la producida en adultos [11]. 

Posibles técnicas y tareas para la exploración

Son muchos los interrogantes que han surgido durante las décadas de investigación de dicho proceso. El primero y quizás fundamental, ha sido la elección de técnicas y tareas que nos permitan medir y visualizar este proceso perceptivo. A través de la revisión literaria realizada se propone un conjunto de técnicas y tareas que nos pueden ayudar a comprender el proceso de percepción del movimiento biológico con el fin de conocer el desarrollo del mismo, lo cual puede ser relevante a la hora de entender el curso y la evolución de determinadas patologías, como las mencionadas previamente [12].

Técnicas

  • Electroencefalografía
  • Resonancia magnética
  • Magnetografía
  • Espectroscopia del infrarrojo cercano.

Tareas

Como todo, tanto las diferentes técnicas como las tareas propuestas poseen numerosas ventajas y desventajas, las cuales deben tenerse en cuenta una vez planteado nuestro objeto de estudio y las hipótesis de investigación. No obstante, a pesar de los inconvenientes que presentan algunas de estas técnicas y tareas todas ellas han demostrado ser eficaces en la investigación de dicho proceso [5].

  • Acción observada
  • Espejo
  • Imitación

Rehabilitación de la percepción de la acción

Como hemos dicho previamente, los estudios de neuroimagen en bebés pueden dar lugar a un diagnóstico y tratamiento precoz que mejore la calidad de vida de estos pacientes. En concreto, los estudios de neuroimagen en bebés deberán centrarse en el surco temporal superior, estructura estrechamente relacionada con este componente perceptivo. Estos estudios nos ayudarán a comprender el funcionamiento de esta estructura ante tareas perceptivas, estableciéndose si el déficit en dichas tareas es provocado por una hipo-funcionalidad o una hiper-funcionalidad. En consecuencia, el conocimiento del funcionamiento de esta estructura nos permitirá llevar a cabo diferentes programas de intervención que permitan disminuir y mejorar los síntomas asociados.

Electroestimulación

Como posible candidato para la rehabilitación podríamos proponer la electroestimulación, pues numerosas investigaciones han demostrado su eficacia ante el funcionamiento deficitario de determinadas estructuras [16]. La estimulación magnética transcraneal en un método no invasivo para estimular eléctricamente el córtex cerebral y poder valorar la excitabilidad del mismo. Puede aplicarse mediante pulsos únicos, pares de estímulos separados, por intervalos de tiempo variables o mediante trenes de estímulos a frecuencias variables. Cuando el cerebro humano es estimulado transcranealmente, una secuencia compleja de eventos le sigue, con efectos tanto excitatorios como inhibitorios. Estos efectos dependen de la intensidad del estímulo, la excitabilidad del córtex y la médula [10].

Tipos de TMS

Un tipo de TMS es la TMS repetitiva – rTMS (aplica muchos pulsos seguidos en vez de pulsos aislados). Si se estimula con frecuencias altas (más de 5 pulsos por segundo) aumenta la excitabilidad de la vía estimulada, simulando la potenciación a largo plazo, mientras que si se estimula con frecuencias bajas (menos de un pulso por segundo) se disminuye la excitabilidad de forma parecida a depresión a largo plazo. Así, podemos modular la actividad de vías cerebrales alteradas para normalizar su funcionamiento [15]. Otro tipo de TMS es la TBS (en forma de ráfagas con frecuencia theta), que se puede usar de forma continua o intermitente para conseguir potenciación o depresión a largo plazo. Estos mecanismos están relacionados con el sistema glutamatérgico y gabaérgico. Si aplicamos la TBS de forma continua (cTBS) obtendremos depresión a largo plazo, y si la aplicamos de forma intermitente (iTBS) obtendremos potenciación a largo plazo [15]. En resumen, estas técnicas podrían ser utilizadas para rehabilitar las funciones corticales dañadas por una enfermedad neuropsiquiátrica a través de la inducción de plasticidad cerebral [13,14].

Población destinataria

Una pregunta que todos os estaréis planteando a raíz de las ideas expuesta es si todos los bebés durante los primeros meses de vida deberían someterse a un estudio de neuroimagen con el fin de detectar de forma temprana la presencia de algún tipo de patología. La respuesta es no. Únicamente se propone que se sometan a este tipo de estudios aquellos sujetos con antecedentes familiares previos, que estén bajo sospecha o presentes síntomas observables. Podéis pensar que esto puede ser algo costoso, sin embargo, si lo comparamos con el número de consultas realizadas por los pacientes, el tratamiento farmacológico y psicológico al que pueden verse sometido hasta lograr un diagnóstico correcto y el número de sesiones necesarias para rehabilitar la función, el coste queda reducido de forma significativa.

Limitaciones

La aplicación de estimulación magnética transcraneal en una zona focal, en este caso en el surco temporal, puede tener como consecuencia cambios en zonas adyacentes, lo cual puede dar lugar a efectos secundarios indeseados. Como medio para subsanar esta limitación se propone la combinación de la estimulación magnética transcraneal con estudios de neuroimagen (PET, RMf), con el fin de estudiar la anatomía cerebral in vivo, permitiéndonos evitar, en la medida de lo posible, los efectos secundarios mencionados previamente. Asimismo, la combinación de ambas técnicas nos permitirá mapear el proceso conociendo la red neuronal subyacente, lo cual puede ser de interés de cara a futuro estudios e investigaciones [13].

Conclusiones

Los estudios de neuroimagen pueden permitirnos conocer el funcionamiento del surco temporal superior, el cual se encuentra estrechamente relacionado con el componente perceptivo desde los primeros años de vida. Estos estudios, a su vez, nos permitirán valorar la función de esta estructura con el fin de lograr un diagnóstico precoz de determinadas patologías asociadas, permitiéndonos llevar a cabo determinados tratamientos rehabilitadores basados en la estimulación magnética transcraneal que, posibiliten la disminución y mejora de síntomas a través de la plasticidad sináptica. No obstante, debido a los periodos, sensibles no podemos asegurar que la estimulación no provoque plasticidad neural desadaptativa, conduciendo a síntomas no deseables. Por ello, se hace patente la necesidad de realizar numerosos estudios longitudinales que monitoricen el efecto de la estimulación no invasiva con el fin de controlar los cambios estructurales y funcionales que se produzcan, garantizando de esta forma una mayor calidad de vida del paciente [14].

Referencias bibliográficas

  1. Bertenthal, B. (1993). Visual Perception and Cognition in Infancy. Science, 175-214.
  2. Blakemore, S.-J., & Decety, J. (2001). From the perception of action to understanding of intention. Neuroscience, 561-567.
  3. Burzi, V., Marchi, V., Boyd, R., Mazziotti, R., Moscarelli, M., Sgherri, G., . . . Guzzetta, A. (2015). Brain representacion of action observation in human infants. Developmental medicine & child neurology, 26-30.
  4. Bzdok, D., Grob, D., & Eickhoff, S. (2015). The Neurobiology of Moral Cognition: Relation to Theory of Mind, Empathy, and Mind-Wandering. Springer Science, 127-148.
  5. Gallagher, H. L., & Frith, C. D. (2003). Functional imaging of «theory of mind». Trends in Cognitive Sciences, 77-83.
  6. Geangu, E., Senna, I., Croci, E., & Turati, C. (2015). The effect of biomechanical propierties of motion on infants´perception of goal-directed graspings action. Journal of Experimental Child Psychology, 55-67.
  7. Grezes, J. (775-785). Does perception of biological motion rely on specefic brain regions? Neuroimage, 2001.
  8. Ibiricu, M., & Morales, G. (2009). Estimulación magnética transcraneal. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 105-113.
  9. Lloyd-Fox, S., Wu, R., Richards, J. E., Elwell, C. E., & Johnson, M. H. (2015). Cortical Activation to Action Perception is Associated with Action Production Abilities in Young Infants. Cerebral Cortex, 289-297.

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