Beneficios cognitivos y sociales del juego

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¿Es el juego cosa solo de niños?

En estos días de verano observo cómo con el buen tiempo muchos volvemos a jugar con nuestros hijos, sobrinos o vecinos en el parque, la piscina o la playa. El buen tiempo, los días de descanso, nos permite volver a ser niños por momentos. Pero, ¿por qué muchos consideran que jugar es sólo cosa de niños? Es más, ¿por qué muchos consideran que jugar es perder el tiempo incluso en la infancia, cuando ya hay numerosos estudios que demuestran lo beneficios del juego en la infancia tanto a nivel motor, psicosocial e incluso cognitivo, pero ¿y en nosotros los adultos? ¿cómo afecta a nuestro cerebro? Conforme vamos creciendo y acercándonos a la pubertad, e incluso en el caso de muchos preadolescentes, dejamos de jugar a juegos populares en los patios de los colegios, la calle o el parque y en la mayoría de los casos sólo sobreviven la práctica de videojuegos en solitario o de forma colectiva pero online, de la cuál hablaremos en otra ocasión. Sólo en los mejores casos de estos adolescentes aún en desarrollo, no lo olvidemos, permanece algo de práctica deportiva que en algunos aspectos puede acercarse al ámbito del juego.

¿Qué pasa en la adolescencia?

Cuando se supera la etapa de la pubertad, en la primera juventud, se vuelve a retomar un nuevo contacto con el juego mediante juegos de roll o juegos de mesa, de los cuáles hoy existe en el mercado gran variedad, o mediante prácticas deportivas algunas de las cuáles se han ido poniendo tan de moda en nuestra sociedad de hoy como formar parte de una peña para practicar algún deporte como el futbol, de algún club para practicar pádel, etc. Es cierto, si nos observamos, que cuando jugamos, bien sea una pachanga con amigos a las cartas o al pádel, una partida al parchís o al dominó con el abuelo, una partida de “scrable” o “monopoly” en las reuniones familiares o acompañamos a nuestros hijos o sobrinos en sus juegos nos sentimos seguramente bien; nos encontraremos relajados, en otros excitados, etc. Pero, más allá de ser el juego anti-estresante y aportarnos placer ¿Qué nos aporta el juego en la edad adulta? 

Beneficios del juego

Los beneficios dependerán del tipo de juego del que se trate, pero en la mayoría de los casos lo beneficios son:

A nivel psicosocial

  • Fomenta la autoestima y las relaciones.
  • Potencia las habilidades sociales y emocionales, así como el control emocional.
  • Promueve la popularidad y la competencia social.
  • Nos enseña sobre la resolución de problemas e incrementa la capacidad de análisis.

A nivel cognitivo

Los juegos desarrollan y alimentan a nuestro cerebro. Hacen que se desarrolle nuestro córtex prefrontal derecho, el hipocampo y la materia gris en el cerebelo, esto provoca una mejora considerable en habilidades de planificación estratégica, navegación espacial, formación de la memoria, velocidad de reacción y habilidad motora. Lo que conlleva:

  • Fomentar el pensamiento espacial y matemático.
  • Fortalece el lenguaje y la capacidad de comunicación tanto verbal como no verbal.
  • Favorece el desarrollo de procesos cognitivos tales como la atención y concentración, la memoria de trabajo o memoria visual
  • Los juegos de habilidad y estrategia podrían favorecer nuevas conexiones neuronales favoreciendo que el pensamiento sea más rápido y más eficaz fomentando al desarrollo de la creatividad.
  • Previenen el riesgo de deterioro cognitivo: las personas que los realizan con frecuencia, se obligan a sí mismas a utilizar estrategias de razonamiento, memoria, atención y lógica.

Conclusiones

En definitiva, el juego es un recurso más mediante el cual podemos “alimentar“ a nuestro cerebro. De tal forma, que podríamos comparar este órgano con un musculo, según el cual cuanto más se usa más se fortalece [2]. Así, la persona que juega facilita la reserva cognitiva, la memoria a corto plazo y mejora el razonamiento.

Referencias bibliográficas

  1. Charles E. Schaefer (2003). Terapia de juegos con adultos. Manual Moderno. México.
  2. Portellano, J. A. (2014) Neuropsicología de la atención las funciones ejecutivas y la memoria. SINTESIS. Madrid.

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