¿Cómo estimular el cerebro en verano?

¿Cómo estimular el cerebro en verano?

Es bien conocido por todos y, sobre todo, por aquellas personas que practican deporte que también durante los meses de verano deben de practicar algún tipo de actividad física, aunque sea de forma más moderada para no perder tono muscular y, a la vuelta del verano, no hayan perdido los logros alcanzados durante el año. Pero, ¿y nuestro cerebro? La época estival la relacionamos con el descanso, pero esto no significa que debamos de estar sin ningún tipo de actividad física o mental, pues nuestro cerebro, igual que los músculos de los deportistas, también sufre un deterioro cognitivo si dejamos de entrenarlo e incluso podemos olvidar lo aprendido, perder agilidad mental, etc. Esto abarca a todos los ámbitos de población, desde niños en edad escolar, adolescentes, universitarios, adultos y personas mayores. Por lo tanto, en esta época del año y durante el periodo de vacaciones debemos de buscar actividades que “alimenten” nuestro cerebro, lo mantengan activo y nos permitan mantener los procesos psicológicos básicos como la atención, la memoria y las funciones ejecutivas activas para mantenernos al mismo nivel de desarrollo que hemos alcanzado durante el año o para poder desarrollar otras actividades cerebrales que durante el año, por falta de tiempo en muchas ocasiones, dejamos de lado o no tenemos oportunidad de desarrollar. Algunas actividades que nos permiten mantener en forma nuestro cerebro en verano de forma divertida y que son válidas para todas las edades son: 

Viaja con tu mente a otros lugares o épocas pasadas

  • Visita museos
  • Visita municipios cercanos u otras zonas de tu ciudad; vuelve al pueblo o al barrio donde creciste y observa los cambios que se han producido
  • Toma por costumbre leer la prensa diaria y leer un buen libro que te guste

Escucha música

La música es un estímulo que ayuda al desarrollo del cerebro, mejora la comprensión del lenguaje, la percepción y la memoria, así como nuestra creatividad, más aún si en vez de sólo escucharla la practicamos.

Juega

La mayor parte de los juegos tradicionales ayudan a que el cerebro se mantenga activo y ágil.

Practica alguna actividad física

El ejercicio físico retrasa la muerte de las neuronas y favorece el nacimiento de otras nuevas en el hipocampo, responsable del aprendizaje y la memoria.

Aleja la rutina

La rutina mata la creatividad. Aprovecha ahora que tiene más tiempo libre para:

  • Ponte retos diarios que además te ayudarán a crear nuevos hábitos.
  • Fomenta la creatividad: inventa nuevas recetas, pinta, haz manualidades, etc.
  • Busca actividades de ocio alternativas, que nunca antes haya realizado por falta de tiempo, porque no te has atrevido, etc.: una excursión por un río, un parque acuático con toboganes, una excursión en kayak, un curso de fotografía, etc.
  • O simplemente cambia tus actividades cotidianas como buscar rutas alternativas para hacer tus recorridos habituales por la ciudad.

Conclusiones

En conclusión, el verano nos aporta muchos beneficios para poder seguir manteniendo nuestro cerebro activo. Al tener mejor clima, llevar ropa más ligera, tener más horas de luz, tenemos más tiempo libre, pasamos más horas al aire libre y realizamos y utilizamos menos la tecnología. Esto conlleva, por un lado, que mantengamos más relaciones interpersonales fomentando actividades mentales implicadas en la comunicación interpersonal, las relaciones afectivas, etc. De esta forma, al ser más sociales, favorecemos el incremento de neurotransmisores como la serotonina y la melatonina. Por otro lado, nos volvemos además más creativos, pues el lóbulo frontal de nuestro cerebro, que es el que está más relacionado está con el razonamiento y el planeamiento está más relajado, así, en verano cuando nos alejamos del estrés de los estudios, el trabajo, etc., este lóbulo, al no estar ocupado realizando tareas, puede concentrarse en unir datos, formular ideas y crear. 

Referencias bibliográficas

  1. Gluck, M. A. M., Myers, E., Gluk, C. E. M. A., & Eduardo Mercado, C. E. M. (2009). Learning and memory: from brain to behavior. Aprendizaje y memoria: del cerebro al comportamiento.
  2. Pérez, J. A. P., & Alba, J. G. (2014). Neuropsicología de la atención, las funciones ejecutivas y la memoria. Síntesis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *