Dormir, ¿para qué?

Introducción

El sueño o dormir, proceso fisiológico que nos ocupa una tercera parte de nuestras vidas, es tan necesario como comer o beber, de hecho unos pocos meses de insomnio nos llevan inexorablemente a la muerte. Esto se ha observado tanto en ratas como en humanos sin saber la causa exacta de porqué ocurre. Sin embargo, a pesar del enorme tiempo que nos quita de nuestras vidas, es poco lo que aún sabemos sobre el sueño. 

¿Qué es el sueño? 

El sueño, en el adulto, se organiza en 4-5 ciclos de 90-120 minutos cada uno, lo que equivaldría a un total de 8 horas. En concreto, se podrían distinguir cuatro fases. La primera de ellas correspondería al sueño ligero, seguida de la fase II, la somnolencia; posteriormente, tendría lugar el sueño lento o profundo, finalmente se produciría la fase IV, denominado sueño de movimientos oculares rápidos MOR o REM (en inglés). Si el sueño no tuviera una función importante sería el peor error producido por la naturaleza. En las últimas décadas hemos empezado a desentrañar sus beneficios. Sabemos que responde a muchas finalidades, ninguna de las cuales falla por completo si no dormimos, pero disminuye mucho su rendimiento.

¿Cuál es la función del sueño?

Se cree que la principal función está relacionada con la consolidación de la memoria especialmente durante la fase MOR. Mientras dormimos nuestro cerebro ordena las memorias fijando la información importante. En el sueño profundo se ha apreciado a partir de los registros encefalográficos unas oscilaciones cortas y de alta frecuencia que estarían relacionadas con la reproducción de las vivencias. Como si hiciéramos un replay a una velocidad rápida de las experiencias vividas. Este proceso ayuda a que se consolide el recuerdo. Un interesante experimento en ratones mostró que si en el sueño se estimulaba la región relacionada con el sistema de recompensa cuando se producía determinado recuerdo este se fijaba con mayor intensidad. Sería muy beneficioso en humanos poder potenciar las experiencias positivas y por otro lado suprimir las negativas. Los recuerdos traumáticos también se consolidan en el sueño. Aunque no vemos una relación entre el tiempo que duerme cada especie y su memoria, el gato, felino carnívoro, duerme 15 horas y no memoriza más que otras especies similares, por otro lado, los herbívoros que necesitan más tiempo para comer y no quedar vulnerables a los predadores, duermen 2 o 3 horas. Distintos experimentos mostraron la importancia del sueño en el procesamiento de los recuerdos, filtrando los hechos más relevantes para nuestra supervivencia, reforzando prioritariamente la memoria emocional. Dado que durante el sueño no hay estímulos externos es el momento ideal para producir nuevas conexiones sinápticas consolidando lo aprendido durante el día. 

¿Qué ocurre con la privación del sueño?

Se observó que la privación del sueño afectaba la memoria de trabajo o memoria a corto plazo, que es nuestra principal memoria. Este déficit se puede dar por el cansancio cerebral, fruto de la acumulación de sustancia de desecho que no se pudo descartar por no dormir lo suficiente. El dormir menos de lo necesario altera la función endocrina, disminuye la capacidad para extraer glucosa de la sangre, proceso que es mediado por la hormona insulina. Por otra parte, los niveles de leptina, hormona que inhibe el apetito, habían disminuido y la hormona que estimula el apetito llamada grelina había aumentado, dando como resultado un aumento del hambre diurno. Si bien el cuerpo aprovecha este período de inactividad para muchas actividades fisiológicas, la duración de la misma estaría principalmente relacionada con la actividad de la especie, la naturaleza ahorra energía cuando no se necesita gastarla. Más allá de su duración, el proceso es de vital importancia dado que existe en todos los mamíferos, aún en los cetáceos como las ballenas y delfines que no pueden dejar de nadar por su necesidad de salir a la superficie para respirar, motivo por el cual su cerebro duerme por etapas. En 2013, en la universidad de Rochester descubrieron que durante el sueño el espacio entre las células del cerebro se ensancha facilitando el flujo del líquido cefalorraquídeo entre el encéfalo y la médula espinal. Al inyectar en ratones beta amiloide, sustancia encontrada en exceso en la enfermedad de Alzheimer, la misma era desechada al doble de velocidad cuando los ratones dormían. También es conocido el efecto beneficioso del sueño sobre el sistema inmunológico, cuando se sufre alguna infección sea viral o bacteriana, el sueño ayuda a combatir los agentes patógenos reforzando nuestro sistema inmunológico.

Conclusiones

Somos animales diurnos, por lo que no era imprescindible gastar energía de noche ante la necesidad de salir a buscar comida en ese horario, de tal forma que el proceso de dormir no estuvo sometido a la presión evolutiva para que el mismo fuera más eficiente y no necesitáramos dormir tantas horas. La situación actual es muy distinta dada la existencia de luz artificial y calefacción, pero nuestro cerebro sigue funcionando con las necesidades del hombre primitivo. Hay drogas con efecto antihipnótico como la cocaína y las anfetaminas que evidentemente no son buenas para la salud. Otro neuroestimulante, el modafinilo, que tiene una acción similar a la anfetamina sin ser tan adictivo, se utiliza para el tratamiento de la narcolepsia o cualquier otro trastorno que produzca somnolencia diurna. Habría que conocer más sobre los procesos involucrados en el sueño como las sustancias de desecho neuronales y los procesos de consolidación de la memoria a fin de lograr disminuir la necesidad de dormir tantas horas sin alterar nuestra salud ni capacidades cognitivas. En resumen, no dormir bien además de dejarnos cansados nos hace obesos, enfermos, deprimidos y desmemoriados entre otras cosas.

Referencias bibliográficas

  1. de Lavilléon, G., Lacroix, M. M., Rondi-Reig, L., & Benchenane, K. (2015). Explicit memory creation during sleep demonstrates a causal role of place cells in navigation. Nature neuroscience.
  2. Rechtschaffen, A., & Bergmann, B. M. (2002). Sleep deprivation in the rat: an update of the 1989 paper. Sleep, 25(1), 18-24.
  3. Tucker, M. A., Tang, S. X., Uzoh, A., Morgan, A., & Stickgold, R. (2011). To sleep, to strive, or both: how best to optimize memory. PloS one, 6(7), e21737.
  4. Walker, M. P. (2009). The role of sleep in cognition and emotion. Annals of the New York Academy of Sciences, 1156(1), 168-197.

2 comentarios de “Dormir, ¿para qué?

  1. Pingback: ¿QUÉ PASA EN EL CEREBRO CUANDO DORMIMOS? LA IMPORTANCIA DEL SUEÑO

  2. Pingback: ¿Por qué es importante dormir?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *