Y tú, ¿cuándo dejaste dibujar?

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Introducción

Seguramente en más de una ocasión te habrás encontrado en una situación donde hubieras deseado ser mejor dibujante, hayas sentido la necesidad de poder ser capaz de expresarte de forma gráfica para poder plasmar de forma visual tus pensamientos: cómo te gustaría que fuese un vestido que te imaginaste, como era eso que soñaste, como explicarle al que te hace la reforma como te gustaría que quedase, indicar mediante un pequeño plano como llegar a un sitio, etc. Y es que el ser humano ha utilizado el dibujo como lenguaje para comunicarse desde hace mucho más tiempo que el lenguaje oral, lo hace desde hace 40.000 años y, sin embargo, cuanto se te han presentado esas ocasiones probablemente, a no ser que afortunadamente seas un buen dibujante, habrás sentido frustración por ver que tu intento de expresión a través del dibujo ha sido fallido. Los niños dibujan mucho antes de comenzar a escribir: garabatean, colorean, realizan trazos, etc. Para ellos dibujar es una actividad motora espontánea y, a la vez, compleja que forma parte intrínseca de su desarrollo, pues el progresivo dominio del movimiento implica la maduración de su capacidad psicomotora y marca su evolución en el plano intelectual y afectivo. No obstante, la evolución del dibujo es también una evolución cognitiva. 

¿Por qué dejamos de dibujar?

Ante esta situación donde vemos como los niños utilizan, en principio, de forma espontánea el dibujo para expresar sentimientos, ideas, etc. va desapareciendo al llegar a la adolescencia y llegamos a ser adultos que no sabemos dibujar, el pedagogo y dibujante Franccesco Tonucci dice: “Está claro que sucede algo que lleva al niño a pensar que no vale la pena seguir dibujando. Es un fenómeno complejo y grave”. Fenómeno que dependa de varios factores, pero que sin duda la escuela tiene mucho que decir al haber estado contribuyendo a potenciar aprendizajes que fomentan las inteligencias lingüístico- verbal y lógico matemática, establecidas en la teoría de inteligencias múltiples de Howard Gardner, relegando a un segundo plano la inteligencia espacial dentro de la cual se incluye la capacidad de percepción y representación visual. Tradicionalmente, se ha entendido el dibujo como lo relacionado con lo artístico, pero como estamos viendo aprender a dibujar conlleva desarrollar habilidades cognitivas de percepción, y expresión, así como habilidades comunicativas. Dibujar nos ayuda a nuestro desarrollo cognitivo o para evitar su deterioro, pues nos aporta beneficios tales como:

  1. Cognición creativa o capacidad para pensar y generar nuevas ideas.
  2. Percepción visual como habilidad para crear representaciones realistas del entorno.
  3. Pasar de la percepción a la acción, desarrollando la capacidad para convertir los pensamientos en dibujos.
  4. Aumentar la capacidad creativa está asociado a la reorganización de la parte prefrontal del cerebro, concretamente, a la sustancia blanca presente que es la que transmite la información.
  5. Se estimulan ambos hemisferios del cerebro, tanto el izquierdo, que involucra el lado lógico racional, como el derecho relacionado con la creatividad y las emociones.

¿Por qué debemos de volver a dibujar?

  1. Nos ayuda a comunicarnos a través de un lenguaje diferente y personal.
  2. Nos permite realizar terapia a través del dibujo (test psicológicos, análisis de dibujos infantiles)
  3. A nivel motor, pintar y colorear nos ayuda a desarrollar o mejorar nuestra motricidad fina.
  4. Concentración y relajación: Dibujar o colorear nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de concentración además nos puede servir como medio para llevar a cabo una relajación pues la estimulación de nuestra parte creativa del cerebro nos permite aislarnos de la realidad, lo que genera un descanso mental haciendo que disminuya el estrés, generando sentimientos de felicidad y relajación.
  5. Las emociones forman parte de nuestro mundo creativo, la pintura nos ayuda a hacerlas fluir y crear armonía colaborando así al desarrollo de la inteligencia emocional.

¡Dibuja o colorea!

En la actualidad, alrededor del 80% de la información la recibimos a través de la vista y el lenguaje visual haciendo que los mensajes sean más atractivos, accesibles a la compresión, más persuasivos y fáciles de recordar, lo que conlleva una adecuada educación plástica y alfabetización visual entendida como la capacidad para producir imágenes y leerlas. La plasticidad cerebral permite la adquisición de nuevas habilidades a través de cambios cerebrales en áreas que se encargan de la cognición creativa y la integración entre la percepción y el movimiento, así que, tenemos cerebros que pueden cambiar con la práctica de habilidades lo que nos permite mejorar en ciertas capacidades, entre las que están las de dibujar. Ya sea para ilustrar alguna idea que tengas, para hacerte entenderte mejor, para relajarte o como meta personal, etc. ¡A pintar!

Nadie deja de escribir por tener mala letra.

Referencias bibliográficas

  1. Gardner, Howard (1998). Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. Paidós ibérica. Madrid
  2. Perote, Alfonso (2012). Creatividad y neurociencia cognitiva. Instituto Mas Pascual. Madrid.
  3. Tonucci, Francesco (2011) Enseñar o aprender. Losada. Madrid

2 comentarios de “Y tú, ¿cuándo dejaste dibujar?

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